Mi aerotermia consume mucho: 9 causas habituales y cómo corregirlas

Si tu factura eléctrica ha subido más de lo que esperabas desde que instalaste la aerotermia, casi nunca es culpa del equipo. En la inmensa mayoría de casos es configuración, y eso significa que tiene arreglo sin gastar un euro.

Estas son las nueve causas habituales, ordenadas de mayor a menor impacto.

1. La temperatura de impulsión es demasiado alta

Es la causa número uno, con diferencia. Cada 5 °C de más en el agua suponen del orden de un 10 % de consumo extra. Un equipo trabajando a 55 °C cuando podría hacerlo a 45 °C está gastando un 20 % de más todo el invierno.

Cómo comprobarlo: busca en el control del equipo la consigna de impulsión de calefacción. Si está en 55-60 °C y tu casa alcanza la temperatura sin problema, sobra margen. Baja de tres en tres grados esperando dos días entre cambios, siguiendo el método de a qué temperatura poner la aerotermia.

2. La curva de compensación climática está desactivada

Sin curva climática, el equipo produce agua a la misma temperatura en enero que en marzo. Los días suaves pagas por un calor que no necesitas.

Es el ajuste que más veces se queda como salió de fábrica, porque la puesta en marcha se hace en media hora y nadie vuelve a tocarlo. Actívala y ajústala: es gratis y suele ser el mayor ahorro disponible en una instalación ya montada.

3. Estás apagando y encendiendo el sistema

El reflejo heredado de la caldera de gas. Al apagar, la casa se enfría; al encender, el equipo tiene que recuperar deprisa y para eso sube la temperatura del agua, justo lo que hunde el rendimiento.

Una aerotermia quiere funcionar de forma continua a baja potencia. Un descenso nocturno de uno o dos grados es aceptable; apagar del todo sale caro.

4. Falta depósito de inercia y el compresor cicla

Si el volumen de agua del circuito es pequeño —o si has cerrado radiadores con válvulas termostáticas—, el equipo alcanza la consigna enseguida, para, y arranca de nuevo a los pocos minutos. Ese ciclado corto consume mucho y desgasta el compresor.

Cómo detectarlo: si el compresor arranca más de 4 o 5 veces por hora en pleno invierno, tienes ciclado. La solución suele ser un depósito de inercia, o abrir emisores para aumentar el volumen en circulación.

5. La resistencia eléctrica de apoyo está entrando sin que lo sepas

Todos los equipos llevan una resistencia de emergencia que consume como una estufa: rendimiento 1, no 4. Si el equipo está mal dimensionado o la impulsión que le pides es muy alta, la resistencia entra sin avisar.

Muchos controles permiten desactivarla o limitarla a una temperatura exterior mínima. Revisa en el histórico del equipo cuántas horas ha funcionado: si son muchas, ahí está tu factura.

6. Los emisores se quedan cortos

Si conservaste los radiadores de la caldera, es posible que el equipo esté forzando temperaturas altas simplemente porque con menos no llega. No es un fallo de la máquina: es que la superficie de emisión no da.

El diagnóstico y las soluciones están en aerotermia con radiadores existentes. Cambiar dos o tres radiadores clave suele bastar para bajar la impulsión general.

7. El ACS está programado a temperatura excesiva o en mal horario

El agua caliente sanitaria rinde peor que la calefacción porque exige 50-55 °C. Si además tienes ciclos antilegionela diarios en lugar de semanales, o el depósito se recalienta en las horas más frías de la madrugada, estás pagando de más.

Programa la producción de ACS en las horas centrales del día, cuando el aire exterior está más templado y el rendimiento es mejor. Si tienes fotovoltaica, mejor aún.

8. La vivienda pierde más calor del previsto

La aerotermia no arregla una envolvente mala, solo la hace más barata de calentar. Si las ventanas son de aluminio sin rotura de puente térmico o la cubierta no está aislada, el consumo será alto con cualquier sistema.

Compara tu consumo con los valores de referencia por zona climática en cuánto consume la aerotermia al mes. Si estás muy por encima de tu fila, el problema está en la casa, no en el equipo.

9. Estás comparando mal la factura

Antes pagabas gas y luz por separado; ahora todo va en la factura eléctrica. Ver un recibo de luz mucho más alto no significa gastar más dinero en total.

La comparación honesta es sumar todo lo que pagabas antes por energía, incluida la parte fija del gas y el mantenimiento de la caldera, y compararlo con el total actual. A menudo la sorpresa desaparece ahí.

Diagnóstico en cinco minutos

  1. Anota la energía producida y la consumida que registra el equipo en un mes de invierno y divídelas. Ese es tu COP real.
  2. Si sale por debajo de 3, revisa por este orden: impulsión, curva climática, resistencia de apoyo.
  3. Si sale por encima de 3,5 y aun así la factura te parece alta, el problema es la demanda de la vivienda, no el rendimiento.

Esa distinción lo cambia todo: en el primer caso ajustas parámetros y ahorras mañana; en el segundo, lo que toca es aislamiento.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que consuma más el primer invierno?

Sí, es habitual. El sistema se pone en marcha con ajustes de fábrica y la vivienda parte fría. El segundo invierno, con la curva ajustada, suele bajar de forma apreciable.

¿Debo llamar al instalador o al fabricante?

Al instalador primero: la mayoría de estos puntos son configuración, no avería. Al servicio técnico del fabricante solo si sospechas fallo de componente.

¿Y si nada de esto lo explica?

Comprueba el histórico de desescarches. Un equipo que desescarcha en exceso por mala ubicación de la unidad exterior —poco aire libre, recirculación, sin drenaje— consume mucho más de lo previsto.