La potencia contratada es la parte de tu factura que pagas aunque no consumas nada. Si la tienes sobredimensionada, estás regalando dinero todos los meses del año, y es de los pocos ajustes que puedes hacer en diez minutos y notar en el siguiente recibo.
Qué es exactamente
Es el máximo de kilovatios que puedes tener funcionando a la vez. No tiene nada que ver con cuánto consumes al mes: es un límite instantáneo. Si lo superas, salta el ICP y te quedas sin luz hasta que reduces carga.
Desde la reforma de tarifas hay dos potencias contratadas: una para el periodo punta y llano (de 8:00 a 24:00 en días laborables) y otra para el valle (noche, fines de semana y festivos). Pueden ser distintas, y casi nadie lo aprovecha.
Cuánta necesitas realmente
El cálculo correcto no es sumar la potencia de todos tus aparatos, sino estimar cuántos van a funcionar a la vez en el peor momento. Estas son las potencias típicas:
| Aparato | Potencia aproximada |
|---|---|
| Horno eléctrico | 2.000 – 2.500 W |
| Vitrocerámica (una zona) | 1.200 – 2.000 W |
| Inducción (una zona) | 1.800 – 3.000 W |
| Lavadora (en calentamiento) | 1.500 – 2.200 W |
| Lavavajillas (en calentamiento) | 1.500 – 2.000 W |
| Secadora | 1.500 – 2.500 W |
| Termo eléctrico | 1.200 – 2.000 W |
| Aire acondicionado (unidad) | 700 – 1.500 W |
| Microondas | 800 – 1.400 W |
| Frigorífico | 150 – 300 W |
| Iluminación LED de toda la casa | 100 – 200 W |
Referencias habituales: un piso sin cocina eléctrica funciona con 3,45 kW. Con vitrocerámica y horno, 4,6 kW suele bastar. Con inducción, termo eléctrico y aire acondicionado, 5,75 kW. Por encima de 6,9 kW solo tiene sentido en viviendas grandes con climatización eléctrica o vehículo eléctrico.
Cuánto ahorras bajándola
El término de potencia se paga por kW contratado y día. Como orden de magnitud, cada kW que bajas supone del orden de 30-45 € al año en el periodo punta, dependiendo de peajes, cargos y del margen de tu comercializadora.
Pasar de 5,75 a 4,6 kW —poco más de un kilovatio— son por tanto unos 35-50 € anuales que dejas de pagar sin cambiar un solo hábito. No es espectacular, pero es permanente y no cuesta nada.
Cómo saber si te sobra potencia, con datos
No hace falta estimar: tu distribuidora registra tu consumo real hora a hora y puedes consultarlo gratis.
- Entra en la web de tu distribuidora —no la comercializadora— con tu CUPS, que aparece en la factura.
- Descarga tu curva de consumo horario del último año.
- Busca el máximo registrado. Esa es tu punta real.
- Añade un margen de seguridad y compara con lo que tienes contratado.
Ojo con un matiz: el registro horario da la media de cada hora, no el pico instantáneo, así que tu punta real fue algo superior. Por eso conviene dejar margen y no ajustar al milímetro.
Otra pista sin ningún cálculo: si nunca te ha saltado el diferencial por exceso de carga en años, es bastante probable que te sobre potencia.
Cómo cambiarla
Se solicita a tu comercializadora. Ten en cuenta tres cosas:
- Hay derechos de enganche y actuación a pagar, cantidades modestas, y si subes potencia también derechos de extensión.
- Solo puedes modificarla una vez cada doce meses, salvo excepciones. No es algo que puedas ir probando.
- Si el cambio implica que el técnico tenga que ajustar el ICP, necesitarás estar presente.
Por esa limitación de doce meses, mejor bajar con cabeza que bajar al límite y quedarte atrapado un año con cortes.
Un aviso si vas a poner aerotermia
Instalar una bomba de calor añade carga eléctrica y con frecuencia obliga a subir potencia, sobre todo si conservas cocina de inducción y horno eléctricos.
Ese es un coste fijo nuevo que dura tanto como el equipo y que casi ningún presupuesto de instalación menciona. Si estás haciendo números, inclúyelo: puede comerse buena parte del ahorro de quitar el término fijo del gas. Está contemplado en aerotermia vs caldera de gas.
Preguntas frecuentes
¿Bajar la potencia reduce el consumo?
No. Reduce el término fijo, no los kWh que gastas. Son dos conceptos independientes de la factura.
¿Puedo tener distinta potencia en punta y en valle?
Sí, y es útil si cargas un coche eléctrico o programas electrodomésticos de noche: puedes contratar más potencia en valle, que es más barata, y menos en punta.
¿Qué pasa si me quedo corto?
Salta el ICP y se va la luz. Vuelves a subirlo tras apagar algo. Es molesto, no peligroso, pero recuerda que no podrás cambiar la potencia hasta pasados doce meses.
En resumen
Mira tu curva de consumo horario en la web de tu distribuidora, localiza tu punta real, añade margen y ajusta. Si llevas años sin que salte el ICP, casi seguro que estás pagando de más.