A qué temperatura poner el aire acondicionado para gastar menos

La respuesta corta: 25-27 °C, y una diferencia con el exterior que no pase de 10-12 grados. Por debajo de eso no ganas confort, solo factura, y algunos problemas añadidos.

Lo que cuesta cada grado

Cada grado que bajas la consigna supone en torno a un 7-8 % más de consumo. Sobre un gasto de 150 € en un verano:

ConsignaConsumo relativoCoste en el verano
27 °C-14 %129 €
26 °C-7 %140 €
25 °Creferencia150 €
24 °C+7 %161 €
23 °C+15 %172 €
21 °C+31 %196 €
Cálculo propio aplicando un 7,5 % por grado.

De 25 a 21 °C son 46 € en un verano, y 21 °C en agosto es una temperatura a la que acabas tapándote dentro de casa.

El salto térmico importa más que el número

Una diferencia grande entre interior y exterior tiene dos inconvenientes más allá del consumo: el choque térmico al entrar y salir resulta desagradable, y favorece molestias de garganta y cuello, sobre todo si el aire sopla directamente sobre ti.

Con 38 °C fuera, poner 21 °C dentro son 17 grados de salto. Poner 27 °C son 11, y la sensación de alivio al entrar en casa es prácticamente la misma.

El ventilador de techo, el mejor aliado

Es la medida con mejor retorno de todas y casi nadie la usa combinada.

Un ventilador de techo consume del orden de 30-50 W, frente a los 900-1.100 W de un split de 3.000 frigorías. El movimiento del aire sobre la piel da una sensación equivalente a 2-3 grados menos sin bajar realmente la temperatura.

Traducido: subir el aire acondicionado de 24 a 26 °C y encender el ventilador te deja igual de cómodo gastando un 15 % menos. El ventilador se paga solo en una semana.

Eso sí, apágalo al salir de la habitación: el ventilador no enfría el aire, solo lo mueve sobre tu piel. En una habitación vacía no hace nada.

De noche

Para dormir, 26-27 °C suele ser suficiente, y conviene usar el modo nocturno si el equipo lo tiene: sube la consigna de forma progresiva durante la madrugada, cuando el cuerpo baja su temperatura, y reduce la velocidad del ventilador y el ruido.

Nunca dirijas el flujo de aire directamente sobre la cama. Orienta las lamas hacia el techo: el aire frío baja solo.

Antes de bajar la consigna, haz esto

  • Baja persianas y corre toldos durante las horas de sol. Detener la radiación antes de que entre por el cristal es mucho más eficaz que combatirla después.
  • Ventila de madrugada o a primera hora, cuando el aire exterior está más fresco, y cierra todo al subir la temperatura.
  • Limpia los filtros. Sucios, reducen el caudal y obligan al equipo a trabajar más para el mismo resultado.
  • Comprueba la unidad exterior. Al sol directo o en un hueco sin ventilación rinde bastante peor.

El primer punto es el de mayor impacto. La protección solar exterior puede recortar de forma notable la carga térmica de una estancia, como vimos al calcular cuántas frigorías necesitas.

Preguntas frecuentes

¿Poner 18 °C enfría más rápido?

No. El equipo entrega la misma potencia tanto si pides 18 como 25 grados; lo único que cambia es cuándo se detiene. Poner 18 para «enfriar antes» solo garantiza que se pase y gastes de más.

¿Conviene apagarlo al salir una hora?

Con un inverter, mejor subir la consigna dos o tres grados que apagar. Volver a enfriar desde cero consume más que mantener.

¿Y en invierno, a cuánto lo pongo?

Entre 19 y 21 °C, igual que cualquier otra calefacción. Los criterios están en qué temperatura poner la calefacción.

En resumen

25-27 °C, salto máximo de 10-12 grados respecto al exterior y ventilador de techo encendido. Y antes de tocar el termostato, baja la persiana: es gratis y hace más que dos grados.