La regla rápida que encontrarás en todas partes dice 100 frigorías por metro cuadrado. Funciona para una habitación normal y falla justo donde más importa: la estancia con ventanal al oeste que nunca se enfría.
Aquí tienes la tabla rápida y, después, el cálculo que la corrige.
Tabla rápida por superficie
| Superficie | Frigorías | Potencia (kW) | Equipo habitual |
|---|---|---|---|
| Hasta 15 m² | 1.500 | 1,7 kW | Split 1×1 pequeño |
| 15 – 20 m² | 2.000 – 2.500 | 2,3 – 2,9 kW | Split 2.500 frig. |
| 20 – 30 m² | 2.500 – 3.500 | 2,9 – 4,1 kW | Split 3.000-3.500 frig. |
| 30 – 40 m² | 3.500 – 4.500 | 4,1 – 5,2 kW | Split grande |
| 40 – 60 m² | 4.500 – 6.500 | 5,2 – 7,6 kW | Conductos o dos splits |
El cálculo que corrige la regla
Parte de 100 frigorías por m² y aplica estos ajustes. No son adornos: entre una habitación interior al norte y un ático al oeste puede haber el doble de necesidad.
- Orientación sur u oeste: +15 a +25 %. El oeste es el peor caso, porque el sol pega en las horas de más calor acumulado.
- Última planta o bajo cubierta: +20 %. El tejado es la mayor entrada de calor en verano.
- Ventanales grandes sin protección solar: +20 a +30 %.
- Techos por encima de 2,7 m: +10 a +15 %.
- Cocina integrada en el salón: +10 %.
- Más de dos ocupantes habituales: +5 % por persona adicional.
- Vivienda bien aislada o con orientación norte: -10 a -20 %.
Ejemplo: salón de 25 m² en última planta, con ventanal al oeste. Base 2.500 frigorías, +20 % por cubierta, +20 % por orientación y +20 % por el ventanal: unas 4.000 frigorías, no las 2.500 de la regla simple.
Pasarse también es un error
El reflejo de «pongo uno más grande por si acaso» sale caro, y por una razón poco intuitiva: un equipo sobredimensionado enfría rápido pero no deshumidifica.
El aire acondicionado seca el aire mientras funciona. Si alcanza la temperatura en diez minutos y se para, no le ha dado tiempo a retirar humedad: la habitación queda fría y húmeda, esa sensación desagradable de aire cargado pese a marcar 24 °C.
Además, los arranques y paradas continuos consumen más y desgastan el compresor, igual que ocurre con el dimensionado de la aerotermia. Un equipo ajustado que funcione de forma continua a baja potencia es más eficiente y más confortable.
Frigorías, vatios y BTU
Las tres unidades conviven en los catálogos y confunden a todo el mundo:
- 1 frigoría/hora ≈ 1,163 W de potencia frigorífica.
- 1 kW ≈ 860 frigorías/hora.
- 1 BTU/h ≈ 0,252 frigorías/hora, así que 12.000 BTU ≈ 3.000 frigorías ≈ 3,5 kW.
Y un aviso: las frigorías son la potencia que entrega, no la que consume. Un equipo de 3.000 frigorías consume del orden de 900-1.000 W eléctricos, no 3.500. Es una bomba de calor y por eso rinde tres o cuatro veces lo que gasta.
Antes de comprar potencia, reduce la carga
Si tu cálculo sale alto por culpa de un ventanal, plantéate actuar sobre la causa en lugar de comprar más máquina:
Un toldo o una persiana exterior detiene la radiación antes de que entre y puede recortar la carga térmica de ese hueco de forma muy notable. Las cortinas interiores ayudan mucho menos, porque el calor ya ha atravesado el cristal.
Lámina solar en el vidrio, ventilación nocturna cruzada y aislar la cubierta en un ático son medidas que reducen la potencia necesaria y ahorran todos los veranos. El aislamiento trabaja en las dos direcciones, como vimos en cómo aislar sin obra mayor.
Preguntas frecuentes
¿Un solo equipo para varias habitaciones?
Solo si están comunicadas y el aire circula. Con puertas cerradas no funciona, por muchas frigorías que tenga: el aire frío no atraviesa paredes. Para varias estancias, multisplit o conductos.
¿Sirve el mismo equipo para calentar en invierno?
Si es bomba de calor, sí, y es la calefacción más barata que puedes tener enchufada, muy por debajo de cualquier radiador eléctrico. La potencia en calor suele ser algo mayor que en frío.
¿Qué pasa si me quedo corto?
El equipo funciona al máximo sin alcanzar la consigna en los días de más calor, consume mucho y se desgasta. Quedarse corto es peor que pasarse ligeramente: ajusta con los factores de la lista, no a ojo.
En resumen
100 frigorías por m² como punto de partida, y súmale orientación, última planta y ventanales. Si el resultado se dispara, actúa primero sobre la protección solar: sale más barato que comprar potencia y ahorra cada verano.